Nada se sabe de cuál sería el edificio religioso del antiguo y primigenio núcleo de Torrejoncillo. El paso siguiente lo tenemos ya en el siglo XIX, en el que se conoce que la iglesia parroquial se situaría en la actual Plaza de Fernando VI.
Este proyecto no debió de llevarse a cabo y la capilla existente en la Real Fábrica de Palacio se adapta para el uso de iglesia parroquial. Así, la Corona, como fundadora, se encarga de su ajuar y de dotarla de lo necesario para la celebración del culto. Desde el primer momento la parroquia es dedicada a la advocación de la Purificación de Nuestra Señora.
En 1868 cuando se lleva a cabo la desamortización de la Iglesia, se cede a la municipalidad, para que sea responsable el Ayuntamiento del municipio. El municipio se queda sin los ornatos de la Iglesia, los cuales son repartidos por la Corona a otras parroquias de Madrid.
Durante el trascurso de la Guerra Civil la iglesia adosada a la Real Fábrica es destruida. Pocos son los restos que se conservaron de ella, si acaso la fachada principal en mal estado con los restos de la espadaña, estos restos por el peligro de derrumbe que tenían son tirados por tierra.
Al acabar la guerra, va cuajando la idea de fabricar una nueva iglesia o reconstruir la anterior. D. Nazario de Calonge cede unos terrenos para la construcción de la misma junto a la construcción de viviendas protegidas.
El día 9 de abril de 1946 se coloca la primera piedra, pero la escasez de presupuesto hizo que a los seis años se abandonase el proyecto.
Los actos de culto se realizaron entonces en la capilla del Patronato de la Mujer, lo que comúnmente se conoce como el “convento”. También se tienen noticias de que durante las obras de éste para adaptarlo a los tiempos nuevos se estuvo utilizando una sala en el antiguo Ayuntamiento del Real Sitio.

El día 10 de enero de 1965 se inaugura el actual templo, se trata de una iglesia modesta, donde se busca la sensación de austeridad. Es una construcción típica de la época dejándose actuar a la sinceridad de los materiales.
El proyecto original es del arquitecto Luis Cubillo de Arteaga y su coste ascendió a 1.923.192,85 pesetas. El coste de la misma fue pagado por los vecinos de San Fernando de Henares, a través de suscripciones mensuales. También los grupos de jóvenes de la época trabajaron afanosamente para recaudar fondos haciendo obras de teatro y todo tipo de festivales.
Por citar algunas de sus medidas a modo de anécdota, la iglesia tiene 30 m de largo y 14 m de ancho con una superficie de 457,59 metros cuadrados.
En un principio, la iglesia tendría una torre de ladrillo adosada, proyecto que se abandona y se decide construir el campanario actual, compuesto por cinco filas de tres campanas cada una. Se tiene el proyecto de mecanizar este campanario para su uso.
Las piedras graníticas de la entrada que cierran el conjunto del templo se hallaban ubicadas en la entrada de la Huerta Chica y fueron donadas a la parroquia por el propietario de la finca D. Pedro García Benedicto.
La entrada al templo está decorada en su parte superior izquierda con una serie de azulejos pintados en los que podemos ver en la parte superior un ángel; con la leyenda en latín “PARA MAYOR GLORIA DE DIOS”; debajo Fernando III el Santo, patrón del municipio y debajo al hijo de éste Alfonso X el Sabio.
Casi con seguridad la pila bautismal que posee la parroquia sea la de la antigua adosada a la Real Fábrica, según varios testimonios orales y el desgaste que presenta la pila de granito en su exterior.
En el atrio de la parroquia podemos contemplar una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Esta imagen era el ornato central de una fuente situada en los jardines del antiguo Colegio del Pilar. Tras su adaptación a sala de exposiciones la imagen es trasladada a la parroquia junto con su base y desde entonces es esta imagen la que con los brazos abiertos acoge al pueblo que se reúne para celebrar la eucaristía.
Dentro de la parroquia hay un gran número de imágenes que despiertan la devoción popular, todas ellas nuevas al ser destruidas las antiguas en la Guerra Civil. Algunas donadas por feligreses, otras adquiridas por la parroquia con la ayuda del pueblo, otras procedentes del antiguo Colegio del Pilar y otras traídas de otros pueblos por devoción popular.
Imagen de Jesús en la cruz, representado en el momento justo tras la expiración, aún no se observa en el cuerpo la marca de la lanzada. Las marcas de los clavos están en las muñecas y no en las palmas de la mano con lo que se asemeja a las pruebas reales de la crucifixión.
La imagen del Cristo es de aluminio, trabajado ex profeso para la parroquia, posó para su elaboración un habitante del municipio. El Cristo se cubre con un paño de pureza de tela que oculta tras él la forma original de la imagen, ya que está esculpida con un slip de color gris plomo.
De tamaño mayor al real, su imagen es imponente. Los brazos abiertos acogen desde el altar a todo el pueblo reunido en la asamblea. La cruz es de madera teñida en negro.
Representa a María en actitud de oración a sus pies sobre una bola aparece la imagen de la serpiente la cual es pisada por los pies de la Señora, la imagen de la nueva Eva que nos describe el evangelio. La imagen es una talla moderna en madera que proviene del antiguo Colegio del Pilar.
Titular de la parroquia y patrona del Real Sitio de San Fernando de Henares.
Se trata de una imagen que procede de los talleres de Olot (Gerona). Con tintes barrocos y envejecida posteriormente para una mayor realismo, representa a María, vestida de túnica blanca y manto azul, en el momento de su purificación y la presentación de Jesús en el Templo, como mandaba la ley de Moisés. En la mano izquierda lleva a Jesús, vestido igualmente con túnica blanca. El niño lleva los brazos abiertos, en señal de acogida a la humanidad y con las manos hace el gesto de bendecir al pueblo. María lleva una vela en su mano izquierda, que es encendida durante las procesiones, símbolo de la luz que porta, la luz del mundo que profetiza Simeón, Luz de las Naciones según nos narra Lucas. De aquí viene el nombre con el que popularmente se conoce a la hermandad “Las candelas”, María es el candelero que porta la Luz.
Las imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y de María proceden del Colegio de Pilar, traídos a la parroquia al igual que otras imágenes tras ser desmontado el recinto para convertirlo en la actual sala de exposiciones Juan Carlos I.
En la parroquia existe una asociación para la devoción a los Sagrados Corazones, que se reúnen normalmente para hacer oración.
Imagen de Jesús crucificado que presenta ya todas las marcas de la crucifixión, es una talla moderna a imitación de la que se venera en la localidad de Alcázar de Santiago en Ciudad Real.
En los años 70 un grupo de feligreses naturales de esta localidad, y muy numerosos en nuestro municipio, adquieren esta imagen para venerarla en la parroquia. La imagen estuvo procesionando el Viernes Santo y el segundo Domingo de septiembre junto a María Santísima de la Soledad. A principio de la primera década del presente siglo dejó de procesionar.
Titular de la hermandad del mismo nombre, fue adquirida por la hermandad en los años 50. Se trata de una imagen de vestir que representa a María en el momento de su soledad tras haber dado sepultura al cuerpo de su Hijo. Es una imagen de rostro sereno, a pesar del dolor del momento.
Hace dos años, tras su restauración, descubrimos que se trata de una imagen del siglo XIX, de escuela andaluza, a pesar de haber sido adquirida en Valencia. La forma de tallar el recogido del pelo de la Virgen en un moño y el bastidor de madera de cedro que forma su cuerpo así lo demuestra según los restauradores.
El proceso de restauración de la imagen la devolvió a su color original, ya que se encontraba renegrida tras los largos años en que fue iluminada con velas y el paso del tiempo.
Imagen procedente de los talleres de Olot (Gerona), representa a María según modelos típicos del barroco, envejecida posteriormente para quitarle el exceso de dulzor de los colores empleados. Nos recuerda la imagen a los típicos cuadros de Murillo o Rivera.
Hasta hace poco tiempo la imagen tenía una Asociación de Hijas de María, que poco a poco fue decayendo hasta desaparecer definitivamente haces pocos años. Fue una imagen que procesionaba el día 8 de diciembre con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción de María.
Titular de la Hermandad de Jesús Yacente del Perdón y Purificación de Nuestra Señora. “Las Candelas”. La imagen también es de Olot y fabricada según moldes barrocos.
Es una imagen donada a la parroquia en el año 1957. Originalmente se encontraba metida dentro de una urna de cristal, pero la hermandad decide sacarlo de la misma para poder contemplar mejor la belleza de la imagen, expresada en su trabajo y en su rostro sereno y color mortecino.
Se celebra su fiesta el segundo sábado de septiembre con motivo de la Exaltación de la Santa Cruz, y procesiona en la noche del Viernes Santo junto a la Virgen de la Soledad en la procesión del Santo Entierro.
Donada a la parroquia por una feligresa. Igualmente fue restaurada en los años 80 debido al mal estado de conservación. La Virgen del Carmen es una advocación popular muy venerada en todo el mundo y como no podía ser de otra manera también en nuestro municipio. Es una imagen que no procesiona.
La imagen que se encuentra en la parroquia pertenece a la Asociación de Agricultores y Ganaderos de San Fernando de Henares. Representa esta escultura al patrón de los agricultores y patrón de Madrid.
El 15 de mayo, al ser festivo en la localidad, la asociación celebra una procesión en la que la imagen es trasportada en andas por diversas calles de la localidad. Se completa el paso procesional poniendo a los pies del santo la característica yunta de bueyes arreada por un ángel. Según la historia el agricultor madrileño, mientras hacia oración era un ángel el que hacia el trabajo por él, arreando la yunta de los bueyes para labrar la tierra.
Fernando nació el 5 de agosto de 1119, era hijo de Alfonso IX de León y de Doña Berenguela de Castilla, hija a su vez de Alfonso VIII, vencedor de las Navas. Sobra contar la labor que este rey hizo durante la reconquista, a modo de resumen diremos que durante su reinado fueron conquistadas y arrebatadas a los musulmanes, en el marco de la Reconquista, entre otras plazas, las ciudades de Córdoba, Sevilla, Jaén y Murcia, obligando con ello a retroceder a los reinos musulmanes que, al finalizar el reinado de Fernando III el Santo, únicamente poseían en la península ibérica las actuales provincias de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería.
Pero aquí lo que nos interesa es su vida como cristiano católico.
Sintiendo cerca su fin, reunió San Fernando a los suyos para alentarlos a proseguir la Cruzada y agonizando, se hizo quitar las insignias reales, mandó ser vestido con una rústica túnica, disponiendo también que colocasen en torno a su cuello una cuerda y una vela bendita entre sus manos. En esas condiciones, pidió perdón a todos y falleció en olor de santidad, mientras los músicos reales ejecutaban los acordes del “Te Deum Laudamus”, que lo habían acompañado en todas sus campañas.
La muerte de San Fernando conmovió a la Cristiandad. El Santo Padre Inocencio IV mandó oficiar una misa especial y el rey de Granada, tributario suyo, ordenó luto general, enviando a cien de sus caballeros a pie, desde su reino hasta Sevilla, llevando cada uno un cirio, ceremonia que se repitió anualmente hasta 1492.
Sus restos fueron sepultados en la catedral de Sevilla, en un arca de bronce y plata cubierta con el manto regio, destacando su epitafio en latín, español, árabe y hebreo.
Siervo de María.- En medio de sus innumerables y siempre victoriosas campañas militares y laboriosas gestiones de buen gobierno, brilló con singular esplendor su piedad intensa y ferviente devoción a la Virgen María.
Se consideraba caballero de Dios, se llamaba siervo de Santa María y tenía a grande honor el título de Alférez de Santiago. Llevaba siempre consigo una pequeña imagen de la Virgen, en el arzón de su montura, cuando cabalgaba y a la cabecera de su cama, mientras dormía; ante la cual pasaba largas horas arrodillado, en los momentos más difíciles.
Canonizado en tiempos de Felipe II, su fiesta se conmemora el 30 de mayo.
La parroquia, como es normal en Navidad en todas las parroquias, coloca un pesebre que preside las eucaristías durante todo el tiempo de la Navidad. En nuestro caso, el nacimiento lo colocamos debajo del altar mayor, de manera que sea el punto central de toda celebración y el principal elemento que llama la atención al entrar en la iglesia.
Jesús, desde el momento de su nacimiento en un humilde pesebre, viene a una misión específica que es redimir al mundo, por tanto esta roca que acoge la venida al mundo de Dios, es también la roca del sacrificio, donde todos los domingos celebramos el memorial de su muerte y resurrección.
Las imágenes representan a la Sagrada Familia de Belén y como nos dice el evangelio acompañados por un buey y una mula. El portal está construido íntegramente en corcho natural y decorado con musgo, lo que da un aspecto bastante real de la gruta de Belén.
En los años sesenta la antigua hermandad compró una imagen de Jesús crucificado para que procesionara, se trata de una talla en madera de excelente fábrica que hasta hace pocos años procesionaba también en la tarde noche del Viernes Santo. Posteriormente, con la actual hermandad, era la imagen que presidía el Via Crucis del Viernes Santo por las calles de la localidad.
En la actualidad la imagen esta cedida a la parroquia de Belén de Alcalá de Henares, parroquia de nueva construcción, en la que nuestro Cristo preside el altar mayor.